La colonia y el hombre

 La colonia, el ambiente y el hombre


Las abejas se relacionan directamente con el ambiente. Así, los cambios en el clima, la cantidad y variedad de flores son señales que modifican el comportamiento de la colonia.


La colonia es sensible a su ambiente. Esto quiere decir que el manejo que el hombre hace del ambiente pone en riesgo la supervivencia de las colonias. Por ejemplo, el uso de pesticidas, la desforestación, etc. son manejos del ambiente que perjudican  a las colonias. Como señalábamos, el clima (temperatura, humedad, etc), y las características del suelo condicionan la cantidad y variedad de flores de un lugar.


Las características del ambiente condicionan el comportamiento de la colonia




Las abejas y las flores se relacionan. Extraen de ellas el néctar y el polen, a cambio de lo cual desempeñan una función fundamental en la polinización. Esta relación no es casual. La polinización es el pasaje del polen de la parte masculina (ANTERA) a la femenina (ESTIGMA) de una flor o flores de la misma especie.







 

El apicultor tiene una función importantísima en el sistema dado que puede modificar el ambiente natural. Por ejemplo, el cultivo o la forestación con especies melíferas puede lograr aumentar la duración de la mielada (época de recolección de néctar para la producción de miel) o modificar el tipo de miel que se produce. Por otra parte, la destrucción de la flora, el llevar demasiadas colmenas a una zona produciendo la saturación del ambiente con abejas perjudicará notablemente el desarrollo de las colonias y/o la producción de las mismas.

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